Este conjunto es el resultado de un cúmulo de malentendidos.
Me explico.
El hilo, un maravilloso Rowan Fine Milk Cotton, lo compré en Laughinghens. Yo buscaba un colorcito crema, así que me pareció que el Bonbon estaría perfecto. Pero claro, no contaba con que los bombones por esos lares eran tan claritos, más bien es como un color salmón. Debe ser que no eran de chocolate, sino de crema de fresa...
Así que ya llevaba la mitad hecha, cuando me pareció que para ser una chambrita era demasiado grande... Fue en ese momento cuando leí el resto del patrón... Para darme cuenta de que estaba haciendo un vestido para Jorge. Rosa. Por si no fuera poco.
Para el ancho no había remedio. Salvo deshacerlo todo, lo cual no me apetecía en absoluto. Así que lo que hice fue dejarlo unos quince centímetros más corto que lo indicado.
El último inconveniente es que lo hice en la talla más pequeña con la idea de ponérselo de chiquitín. Se supone que al principio se le da menos importancia a que los niños lleven faldones, pero ya con seis meses lo miran raro; por otro lado, en septiembre u octubre, aún hacía calor y el algodón es fresquito, además de que es abierto por detrás. Pero el tallaje resultó ser enorme y en enero aún le venía grande.
Es rosa clarito y es un vestido corto. Pero reconozco que me encanta como quedó.

