lunes, 29 de abril de 2013

Los dibujos animados.

Podría decir que en casa no se ve la tele y quedarme tan fresca, pero a decir verdad, sería más real decir que "casi" no se ve. De vez en cuando se enciende. Sobre todo lo hace papi, que le gusta mucho el ciclismo y los documentales. Pero si bien no la usamos mucho "en abierto" sí que la utilizamos con un fin determinado, vamos para ver alguna peli de DVD. Además, a Jorge, como a cualquier niño, le encantan los dibujos animados. Hubiera preferido que se mantuviera lejos de las pantallas un par de añitos más, pero lo cierto es que eso, igual que otras cosas, no lo he podido sostener durante mucho tiempo, ya que desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que está tan interiozado el uso de la televisión que ni se plantea que pueda ser bueno o menos bueno para los niños y muchos menos se le pregunta a los padres si el niño puede o no puede ver los dibujos animados; si por la causa que fuera, no estás presente, y alguien amablemente pone a tu hijo a ver la televisión, no te debes quejar, porque en el fondo te están haciendo un favor. Además, a él le encanta (Y yo me pregunto, ¿cómo no le va a encantar si los dibus están especialmente diseñados para eso?) y mientras lo ve, está muy tranquilo o partiéndose de la risa.

Ya que estamos, he de añadir que no me gusta ningún derivado de Disney (léase pelis, ropa, juguetes, libros,....), pero tampoco de Dora, Bob, Pocoyo o Pepa. Y no es porque crea que los mensajes que envían sean nocivos, porque quiero creer que en esta franja de edad, hoy en día cuidan bastante esa faceta (la agresividad ya vendrá en los que tienen como público a niños un poco mayores), sino porque a mi no me gusta en absoluto todo el merchandising que les rodea, que obliga a los niños sutilmente a inclinarse por una pizarra de Bob Esponja antes que por una simple de madera, además de empaparse de los mensajes publicitarios que lanzan entre series y que incitan a la compra compulsiva de juguetes que no se necesitan pero que están "de moda". Y eso por no hablar de la vendida creencia de que ciertos dibujos fomentan la inteligencia del bebé / niño, porque les dan información extra o les hablan en inglés; señores, Barrio Sésamo era una gran serie, pero no se debe olvidar que estaba destinada a niños que vivían en ambientes deprimidos que carecían de otro tipo de estimulación. Los niños tienen que estimular sus sentidos, su motricidad fina, gruesa,... y ese tiempo que pierden delante de la tele es un tiempo precioso.

Bueno, dicho todo esto, que a muchos puede parecerles arcaico, he de decir que ya que Jorge demanda ver la televisión, al menos que lo que vea reúna ciertos requisitos (mientras pueda controlarlo, claro está): no esté ligado a ningún tipo de publicidad / merchandising, fomente el cuidado de la naturaleza, no tenga elementos agresivos y de pie a otro tipo de juegos. Siguiendo esté criterio, tenemos a su disposición en DVD's las series de "Jackie y Nuca", "Banner y Flappi" y "David el Gnomo". Me enamora ver cómo extrapola lo que sucede en los distintos capítulos a su mundo personal imaginario...


Las tres le encantan. Como en casa le leemos muchos cuentos de duendes, la de David causa en él un atractivo especial. Eso de que cure a los animales desvalidos le apasiona. El juego que se deriva de la serie no podría ser otro que disponer por el jardín a cuanto animalito tiene para irlos salvando de los peligros o curando sus males. Ya que David viaja sobre un zorro, Jorge no podía ser menos y llama con un silbido (mano en la boca y chillido agudo) a su fiel zorro Calima. Entre cuerdas mágicas y remedios caseros de hierbas para curar patitas rotas y dolores de tripa, se divierte de lo lindo. Y para dar besitos... a frotarse la nariz!!!

     Buscando huellas de zorros


Con Jackie y Nuca no tiene tan claro con que personaje se queda. Así que a veces lo puedes oir en el jardín diciendo a gritos "Jackie.... Nuca!!!!", tal cual hace Senda y otras, se transforma y deja de ser Jorge a secas, para convertirse en el osito Jorge (de ahí pueden sobrevenir desviaciones varias, tales como "soy un osito policía" o "soy un oso lechuza"). De este modo, en casa a menudo jugamos a que vivimos en una cueva (yo soy mamá osa, por supuesto, y la cueva hay que construirla en el salón), donde tenemos que estar juntitos y apretaditos porque fuera está nevando, pero cuando llega la primavera tenemos que salir a buscar comida. Y en cualquier sitio se nos puede ver "marcando el territorio" en árboles y farolas (rascar con las uñas el tronco, cuanto más alto mejor y después frotar el lomo... quiero decir, la espalda, para dejar impregnado el olor y que los demás osos sepan que ese es nuestro espacio y no se entrometan)

Soy un osito

La cueva del oso

Marcando el territorio


De Banner nos quedamos con la búsqueda de un bosque frondoso con frutos para llenar la tripa. Cada vez que salimos a dar un paseo por los alrededores de nuestra casa, vamos buscando el bosque soñado que siempre está detrás de la montaña. De todos los árboles vamos buscando los frutos más sabrosos y cuando volvemos siempre traemos los bolsillos llenos de piñas de pinos para pasar el invierno.

Buscando frutos para pasar el invierno 
(II)

Buscando frutos para pasar el 
invierno

Supongo que cuando en un futuro me pida abiertamente que quiere ver tal o cual cosa por la televisión, no podré negarme (si es algo aceptable para su edad, claro), sin embargo, procuraré mantenerlo un poco alejado de ese mundo todo el tiempo que pueda. Creo que se puede vivir sin saber que "ese ratón de orejas grandes" se llama Mickey... Además, me gustaría que Jorge sepa que existen muchas versiones de Cenicienta o de Blancanieves, tantas como ilustradores, y que sean ellos y mi voz  los que le inspiren a crear su propia versión.

6 comentarios:

Chitin dijo...

Q tu niño disfrute de esos dibus tan preciosos por mucho tiempo...a mí me encantaban cuando era pequeña.

Pero fíjate, a mí los de la Casa de Mickey Mouse no me parecen mal...al q no soporto es a Bob Esponja!!

Yo desgraciadamente los uso de chantaje con el niño para el tan manido tema de la comida...q se le va a hacer!

violetazul dijo...

mmmmm... pues en esta casa Dora es lo más... aunque también nos gusta Pocoyó y Caillou.. son los que realmente captan su atención..
Pepa puede verla y también Ben y Holly, aunque no consiguen entretenerla más de un par de minutos...
yo pensaba como tu con mantenernos alejadas de la pantalla, pero llegado al punto de la tranquilidad que dan unos ratitos al día viendo estos dibujos, no tuve más que ceder.. total mi tranquilidad mental lo vale.
no sé cómo has hecho para que no conozca a Mickey.. LaMariposita (y te juro que no se bien cómo lo ha hecho). pero a kilómetros es capaz de verlo y lo mismo pasa con Hello Kitty.
a mi me pasa lo mismo con el merchandising, y creo que sabiendo separar el consumismo del entretenimiento es algo que podemos sobrellevar...
fíjate gracias a Dora, soy capaz de leer tranquilamente tu entrada y extenderme en el comentario.. ainss gracias Dora por la tranquilidad mañanera ;)

Vane dijo...

Fíjate tú que yo pensaba exactamente igual. Además Marina nunca se interesó nunca por la tele, ni dibujos ni nada. Pero un día conoció a Peppa y... eso fue amor y lo demás tonterías, jejeje. No veas lo que le gusta y le ha gustado siempre esa serie. Yo le estoy muy agradecida a estos dibujos porque hace año y medio mi peque no hablaba nada, se expresaba genial pero geniaaal sin necesidad del lenguaje pero fue conocer estos dibujos y soltarse a hablar como una loca y a día de hoy que sigue sin callarse ni un solo minuto. Noto que ha aprendido mucho con ellos, están muy bien pensados para su edad y a nosotros también nos gusta verlos con ella. Viven situaciones muy similares a las que vive Marina en su vida real y lo del merchandising tienes toda la razón del mundo pero la verdad es que ella nunca ha pedido nada de estos dibujos, somos nosotros los que le hemos ido comprando una buena colección de ellos :S
Tampoco tengo miedo de que acabe atontada con los dibujos de moda de turno porque gracias a dios tiene una imaginación desbordante que nos deja alucinados a todos y sus juegos siempre son invenciones propias jaja.
Pienso que en el término medio está siempre la virtud, ni tenerles dos horas viendo la tele ni no ponérsela nunca. Si es verdad que siempre hay que vigilar lo que ven... :-)
Me como a Jorge cuidando de los animalitos!!!

besossss

Paqui dijo...

no se si has visto el mensaje que te deje en ravelry, en cuanto los dibujos son épocas que solo querrán ver una peli hasta que os la sepáis de memoria toda la familia,o leer el mismo cuento todas las noches, yo todavía me se el cuento de la señora araña y David cumple 10 años en Junio o todo lo quieran de un personaje.
un saludo

Esther Vela dijo...

¡Hola! Bajo mi punto de vista considero que algunos dibujos animados son necesarios para el desarrollo de mis niños porque transmiten valores importantes (y que actualmente, la TV se empeña poco a poco en desterrar con programas que no voy a mencionar...). Soy también de la opinión de que hay que estimular su creatividad jugando con ellos. Es curioso, pero hoy por poner un ejemplo he estado con ellos haciendo un álbum fotográfico en www.lookandremember.com y se lo han pasado pipa. Creo que tanto los dibujos como otras actividades hacen que los niños sean más risueños :) ¡Saludos a todos!

Dulce Bocadito dijo...

Hola chiquilla! Está claro que el tema consumismo de los dibujos es brutal, está por todos lados y es que además la mayoría de las cosas son horrorosas y de dudosísima calidad, eso es lo peor de los dibujos... Hay dibujos y dibujos, a mí no me gusta nada por ejemplo que mis sobrinas estén viendo los dibujos en la tele y pum de repente Bob esponja, a ver que ese dibujo no está bien de la cabeza... no es para niños y otras series de Disney que no sé que típo de valores le dan a los niños porque yo los he visto y no hay ni valores ni nada.... Pero Dora, Pocoyo, Peppa... creo que no están mal, bueno David nos hizo pasar muy buenos momentos ;)

Un beso guapa!