jueves, 4 de noviembre de 2010

Esta mañana...

Al levantarnos me he dado cuenta de que hacía un día espectacular. Increible para ser principios de noviembre. Así que, por unanimidad, hemos decidido Jorge y yo, que un día así no se podía desperdiciar: nos hemos ido a la playita.
Llegamos pasadas las diez. La playa para nosotros solos. El agua limpia y fresquita. Un chapuzón y chapoteo en la orilla para despejar la ideas. Hemos cambiado las piedras un poco de sitio (espero que no se den cuenta), con esto del metesaca del cubo de plástico. Algún ratín de lactanciamaterna. Unas cuantas fotos. Y cuando el sol empezaba a picar, recogimos los bártulos y levantamos el campamento.
Qué suerte vivir aquí... Y qué suerte poder disfrutarlo de esta manera...

7 comentarios:

Alex dijo...

Me muero de la envidia!!! Aprovechad todo lo que podáis!! Qué guay!!

Luisilla dijo...

Lo reconozco: soy una envidiosa! hoy hubiera pagado mi sueldo para hacer lo que habéis hecho vosotros!
Bss!

Glora dijo...

Y que lo digas: ¡qué suerte!
Qué guapo está Jorge!!
Un abrazo

Maie dijo...

siiii que suerte y que riiiiico suena el plan...

Vane dijo...

Qué bien tener el mar tan cerquita, con lo que a mí me gusta, el próximo día os dais un chapuzón a mi salud!!!
Y tienes razón, es un privilegio vivir donde uno quiere. A nosotros nos pasa algo así con la zona donde vivimos, no la cambiábamos por ninguna otra de Madrid ;-)

besotes!!!

Rosa Marrero dijo...

yo no se´si estará realmente bien eso de cambiar las piedras de sitio... no sé, no sé...
(guapísimo en esa primera fofo de Anyglo)

Lolita Blahnik dijo...

Jo! que buen dia, que buena compañia!!!
A disfrutar!!!!!!