Mostrando entradas con la etiqueta Punto de cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Punto de cruz. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de agosto de 2008

Darío "bajo el diente de león"

El 7 de agosto de 2007, sobre las tres de la tarde (recuerdo que estaba comiendo), me llamó P. para anunciarme con voz quejumbrosa que Darío ya había nacido. Cuando fuimos a verla al hospital nos encontramos con un crío pequeñajo, con dedos de pianista y los ojos muy abiertos, dispuestos a devorar el mundo que se presentaba ante él. Su mamá, maltrecha, lo miraba con cara de agotamiento. Comentaba que no tenía mucha práctica con esto de los niños. Darle el pecho era una tortura china y ni siquiera sabía cómo cogerlo cuando se ponía a llorar.

Un año después, Darío se ha convertido en un pillín con cara de duende y P. en la reina de las mamás. Hace poco vino a visitarme y ella, que pensaba sorprenderme con un libro de cuentos, fue la sorprendida. Quería hacerle un regalo por su cumple y no encontré nada que pudiera ir mejor con Darío que un duende volando bajo un diente de león...

Por cierto, escogió muy bien el libro: "Enamorados", de Rebecca Dautremer. Se trata de un cuento con unas ilustraciones preciosas, al más puro estilo dautremerístico, donde explican qué quiere decir "estar enamorado". Adecuado para primeros lectores (bueno y para los enamorados de cualquier edad), ya que los textos son muy chiquitos y está lleno de creatividad.


Con permiso de su mamá, he de decir que teniendo en cuenta que ya tiene gorro y patucos de duende, hasta podría pasar perfectamente por uno de ellos!! No creen que se parecen??

domingo, 29 de junio de 2008

Limpiando cestas

Uno de los buenos propósitos que tenía para el 2008 era acabar con algunos (sé que todos es imposible) de los UFO's (Unfinished Objects) que tengo por las esquinas de mi casa.
Así que le tocó el turno a dos paños de cocina de un juego de ocho que hacía "cienes y cienes" de años que veo dar vueltas buscando el sitio más apropiado para dormir, pero sin que me olvidara de ellos. Los otros seis los hice rapidito, pero éstos se me habían resistido, parte por aburrimiento, parte porque era el bordado que menos me gustaba de todo el juego. Es curioso ver la evolución de mi forma de hacer punto de cruz. En el primero de de ellos, el naranja liso, cada rayita va por donde le apetece, sin orden ni concierto, y así, claro, los dibujitos parecen tazas de arroz; en los siguientes, cuando me explicaron aquello de que dependiendo de la inclinación, unas rayitas van para un lado y las otras para el otro, la cosa cambia, al igual que con el tema de no hacer nudos o no dar grandes "saltos" por la parte de atrás.
Y, para quien le pueda surgir la duda: no me importa lo más mínimo usarlos. Eso de ponerlos colgaditos en la cocina al lado de un letrero de "prohibido sercarse las manos bajo pena de amputación" no va conmigo.
















jueves, 1 de mayo de 2008

Mirella

A pesar de todo, en mi trabajo también hay buena gente. Es más, es probable que los malos sean menos, pero hacen más ruido.
La mamá de Mirella es de ese tipo. De los que van al trabajo... a trabajar. Por eso se merece todo mi respeto y por eso, desde que se quedó embarazada quería hacerle una cosita, que al final se materializó en este cuadro. Dice que le ha gustado. A su marido también. Es lo que importa.

sábado, 9 de febrero de 2008

Reunión tejeril.


Como bien han relatado ya las compis de LPK, el pasado día 30, nos reunimos en "El Palacio de las lanas"... Qué maravilla de tienda...!!! Recuerdo la primera vez que entré allí, se me quedaron los ojos como platos. Creo que nunca había estado en una tienda de lanas tan bien surtida y además, en su mayoría de lanas Katia. Las dueñas, Déborah y su madre, son encantadoras y puedes pasar todo el tiempo del mundo eligiendo calidades y colores por detrás del mostrador.


Desde el año 2000, llevo comprando religiosamente la revista de bebés de esta marca de lanas. Yo no tengo niños... pero espero tenerlos y podéis estar seguras de que una parte importante de las cositas que haga para mi ajuar saldrá de esas revistas. Son modelos muy alegres y llenos de texturas y colores, diferentes de lo que suele hacerse para estas edades.


Aproveché, como el resto de las compis, a agenciarme un cono de mohair beige y una madeja de lana 100% de colorines con la idea de afieltrarla. Alguna sugerencia para la lana??


Bueno, pues en dicha reunión tejeril, pude, por fin, hacer entrega del regalo del amigo invisible (que ya de invisible tenía poco, por cierto,) a Pilar. Como recordatorio, he de decir que en mi ajetreado mes de diciembre olvidé por completo que participaba en un intercambio de regalos; creo que en aquel momento la vergüenza me hizo pasar del blanco al rojo en cuestión de segundos. Me plantée si dado el retraso, sería mejor hacerle a Pilar un regalo de primavera, pero... después de todo, el intercambio era navideño, así que tenía que ser algo de ese tipo y... siempre le quedarán más navidades, no???


De modo que elegí este esquemita de Rico (por cierto, me cachis en la mar!!! qué libritos más salados!!!) que me gustó desde la primera vez que lo ví y le añadí por detrás a la lugana un trozo de fieltro rojo, con la idea de que sea colgado de una barrita. La miserable costura de lado a lado que lleva la tira de fieltro me llevó horas para que quedara derecha; en mi defensa he de decir que es la primera que coso con la máquina de coser que mi mamá me regaló... ejem! hace como doce años... Pero tranquilas, que a partir de ahora ya no va a dormir más en el fondo del trastero...

lunes, 19 de noviembre de 2007

El wisp viajero

Lo prometo. Yo prometo que lo llevo en el equipaje de mano. Y que lo traslado convenientemente de una ciudad a otra. Pero es que estoy tan cansada que ni me apetece molestar al señor que se siente al lado en el avión con el borde de la aguja. En esta ocasión, fue diligentemente sustituido por la Marie Claire navideña que trae unas cosas de lo más chulas (información para Satautey: la compré en el aeropuerto).
Este viaje fue de "placer". Sobre todo para mi mamá, ya que era su cumple y le di una sorpresa sorpresiva al plantarme en casita el jueves por la noche. Mis cómplices eran mi hermana y su marido. A mamá casi le da un patatús y a papá se le salieron unos lagrimones gordos como garbanzos que intentó disimular lo mejor que pudo. Pobrecitos... tendré que tener cuidado en el futuro con este tipo de sorpresas, no sea que el susto me lo vayan a dar a mi. La verdad es que los adoro a los dos y tengo mucha suerte de tenerlos conmigo, aunque sea con un charquito de agua por medio. El viernes le preparé una tarta de queso (shhh! no se lo digáis a nadie, pero... cuando la terminé me di cuenta de que me había olvidado del ingrediente fundamental o al menos eso creía yo, porque nadie se dió por enterado...) y le hicimos una fiestita familiar en la casa de mi hermana.
En septiembre, antes de volver de mis vacas, convencí a mi madre para que asistiera a un curso de patchwork a mano que imparten desde el ayuntamiento. Al principio se resistió un poco, pero ya le ha entrado el gusanillo y está encantada. Está haciendo un quilt de lo más bonito en tonos de rosa y beige (cachis! no le hice ninguna foto!!), así que para aprovechar que está ilusionada, le regalé un libro de nociones básicas de patch y un enhebrador automático para que no se dejara los ojos en el ojo de la aguja.
Mi padre me ha sorprendido con mi primera cosecha: dos sacos de almendras de los almendros de mi finca. Como él está algo mayorcito para hacer ese trabajo sólo, se llevó a un señor para que lo ayudara, con lo cual, no quiero ni sacar la cuenta de cuánto ha costado cada kilo de almendras. Pero bueno, al menos tengo la confianza de que no están tratadas con herbicidas ni cosas raras de esas que seguro que tienen las perfectas almendras que vienen directas de los USA (esto es para autoconvencerme, no os habíais dado cuenta, verdad?)Por cierto, se admiten recetas con almendras para rechupetearse los dedos.
Mis equipajes últimamente son un poema. En esta ocasión me he traído cantidades ingentes de galletas artesanas, un bizcocho de maíz, una caja repleta de almendras (con cáscara, por supuesto) y una botella de leche de las vaquitas del lugar (para l@s curios@s: la leche es para hacer natillas y sí, es una leche diferente, con toda su nata y con la que quedan unas natillas riquísimas)
Y el domingo de vuelta. Aunque estoy agotada, la verdad es que ha merecido la pena. Además, el sábado hizo un día precioso.
Bruma rastrera (es decir, mucha niebla), lluvia y un fresquito delicioso. Parece que el otoño, al menos allí, se ha dignado a aparecer. Aunque realmente en la casa de mis padres cuelga honrosamente de una pared del comedor todo el año, desde que se lo regalé a mi madre las Navidades pasadas...

miércoles, 15 de agosto de 2007

Encargo

El último conjunto de patucos y babero dio tantísima envidia que incitó a otro de mis compañeros a encargar uno para una amiga suya. Este va a viajar hasta Fuerteventura y espero que Marta pueda ponérselo en el invierno que viene. Cuando empecé el babero, mi idea era ponerle sólo el bebé al centro, y el nombre de la nena, pero al verlo terminado me pareció tremendamente soso y simplón. Entonces la ranita se puso a dar saltitos desde una hoja de la Labores del Hogar que tenía delante y me decidí a añadírsela. Creo que mejoró mucho. Por cierto, el babero lo encontré en una mercería de Gáldar a un precio muy por debajo de lo habitual, pero no parecía de mala calidad. Gran error. No me fijé bien, pero los cuadraditos tienen un pelín más de ancho que de alto, con lo cual, el dibujo queda como "aplastado". No, si al final acabaré por hacer yo misma los baberos...

viernes, 3 de agosto de 2007

Embarazos

Me gustan los niños. Pienso que cada edad tiene su gracia, desde los recién nacidos hasta los más mayorcitos, aunque lo que más me gustan son los bebés. Me inspiran una ternura tremenda. No tengo hijos, pero siempre he pensado que el embarazo debe ser de las experiencias más maravillosas que pueda tener una mujer. Los cambios físicos y mentales que sufre el cuerpo para albergar una cosita que va creciendo dentro de ti, la comunicación que existe entre ambos,... no sé, una compañera de trabajo me decía hace años que ella tenía dentro como una gran sensación de paz. Pienso que debe ser algo así. El encuentro del equilibrio en medio de la tormenta.

De las cosas que más me llaman la atención del embarazo es la necesidad de las mamás de "ir preparando el nido". Ese instinto casi animal que nos dirige hacia la búsqueda del entorno más adecuado para depositar a nuestra "cría". Se manifiesta de diferentes formas. Hay mamás "con solvencia" que preparan un ajuar precioso adquirido en las tiendas de más caché de la ciudad. Otras se dedican a acondicionar la habitación del futuro bebé y no le dan mucha importancia a las ropitas. Hay unas terceras que ni una cosa ni la otra, sino que se dedican a arreglar, recoger y limpiar la vivienda donde residen, hasta sacarle brillo a las paredes. Sea como fuere, no es un período que las deje indiferentes.

El otro día me decían que yo tenía una imagen demasiado idílica de todo ese tema (la preparación del ajuar, el momento del parto,...), puede ser, pero mientras que llega mi minuto de gloria, me conformo con contribuir en los embarazos de los demás. Asesoramiento, bibliografía de lo más variadita y... patucos, baberos o lo que se tercie. Solía regarlos (y lo sigo haciendo), pero para mi sorpresa en un momento determinado alguien se interesó en la compra de un detallito para un hermano, otra persona, para una amiga, otra para... en fin, que no gano lo suficiente como para hacerme rica, pero al menos me cubre los gastos de materiales. Me he dado cuenta de que la gente valora la artesanía, pero se sienten incapaces de intentar hacer las cosas por sí mismos, prefieren pagar y que se lo den hecho, a ser posible envuelto de una forma bonita. Para mi modesta economía es estupendo, pero no deja de darme pena que no sean capaces de sentarse un ratito a hacer "cosas con sus manitas", lo cual tendría mucho más valor

Esta foto es del último encargo que me hicieron. No es ninguna maravilla, pero me gusta mucho como quedó el conjuntito.

sábado, 28 de julio de 2007

Punto de cruz




Comencé a bordar punto de cruz hace unos ocho años. Cuando me vine a vivir a GC, dividía mi tiempo entre el trabajo y la vida contemplativa hogareña, pero se me hacían las horas muy largas. No tenía amigos aquí y mi pareja llegaba tarde de su jornada laboral. Entonces comenzó la búsqueda de "pasatiempos". Uno de los que incorporé nuevos fue el punto de cruz. Empecé por cosas chiquitas y después ya me arriesgué con cositas mayores. Nunca he hecho cuadros muy grandes, porque me da miedo aburrirme y dejarlo a la mitad, y si hay algo que no soporto es dejar las cosas sin acabar; ya sean libros, labores o trabajos extra, se me quedan ahí colgando un tiempo, pero tengo que retomarlos y cerrar.

Soy extremadamente lenta con la aguja, eso sí me queda impecable (ya puede ya, con el tiempo que me paso); lo que yo tardo en hacer un mes, una bordadora normal lo haría como mucho en una semana. Pero bueno, ahí vamos; actualmente lo alterno con las dos agujas y así, procuro mantener una dieta equilibrada.

Este cuadro lo hice para una compañera de trabajo, que en ese "edificio de porteras" (expresión que me han dicho hace poco y que le va estupendamente) donde tengo el honor de desarrollar mi función laboral, es lo más parecido a una amiga que he encontrado; a pesar de que somos tremendamente diferentes nos llevamos bastante bien, así que no me importó emplear mi tiempo en hacerle este regalo cuando nació su nena Alejandra (por cierto, una preciosidad de niña). La habitación está decorada en tonos de rosa, beige y blanco, así que, aunque es un cuadro un poco "dulce", en ese contexto queda muy bien; para ello incluso modifiqué los colores de partida del patrón (revista Las Ideas de Susanna), que era en tonos de verde. Si hubiera sido para mi, no lo habría hecho así, pero algo que he aprendido después de equivocarme varias veces, es que cuando uno hace una labor para regalar tiene que pensar en la persona a la que va dirigida, no en los propios gustos.