El Sr. Duende y yo tenemos un proyecto. Conocer las capitales europeas (si no todas, al menos las más importantes) Así, tirando por lo bajo, y siendo extremadamente optimistas, preferiblemente que no fuera en un período superior a cinco años. Si son seis tampoco pasa nada... (no vamos a pedir explicaciones al jardinero, que es probable no responda...) En mi caso, hasta hace dos años, no conocía ninguna. Salvo Madrid, claro, capital del reino. Tampoco lo necesitaba. Ahora he descubierto el vicio de callejear por una ciudad desconocida cámara al cuello. Me gusta. Evidentemente, Airbnb y la reducción del precio de los billetes de avión, ayudan mucho.
Así que con el devenir de las estaciones, vamos sumando países y ciudades.
2016. Lisboa y Budapest.
2017. Suiza, Dinamarca y Países Bajos.
2018. Berlín, Estocolmo y...
El otoño pasado fui a Amsterdam con Jorge. Desde hace tiempo que teníamos en mente visitar Efteling. Un parque de atracciones de cuentos de hadas que está al sur del país. Maravilloso. Altamente recomendable. Se merece muchos post. Cada uno de mis viajes se los merecen. Pero... la vida no me alcanza y tengo otras prioridades. Necesito tiempo para jugar... porque el tiempo de infancia ya empezó la cuenta atrás... y ese... ESE si que no vuelve...
En pleno invierno, Berlín. Principios de enero. Días cortos y fríos. Ciudad gris. No encontré su alma en las calles. Sin duda, tenemos que volver en primavera o verano, porque creo que la ciudad me guarda rincones que no supe apreciar.
Y en primavera, Estocolmo. Insultantemente hermosa. Cerezos en flor. Verde y color por donde quiera que uno mirara. Puestas de sol impresionantes. Un tiempo fantástico para ser el mes de mayo. Nos enamoró de principio a fin. Sin duda, la primavera es la mejor época para viajar a los Países Escandinavos.







