Mostrando entradas con la etiqueta La Biblioteca de Jorge. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Biblioteca de Jorge. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cuentos de Navidad II (Christmas storybooks / Livres de contes de Noël)

Segunda remesa. Cuando los peques ya son capaces de seguir una historia,... pero cortita...

La Navidad en el bosque. Ag Jatkowska (Ed. SM)
Este es un libro encantador, lleno de solapitas que esconden los regalos de los animalitos del bosque. Al final, todos se reúnen en un gran árbol de Navidad desplegable a cantar un villancico. Las ilustraciones son una delicia, las solapas le dan un aire de pequeño misterio (por aquello de que de repente no esté debajo lo que uno espera) y el desplegable final, lleno de detalles, siempre arranca un "Ohhhhhhhhh!!!!" con una sonrisa. A Jorge le sigue encantando, aunque la historia es muy simple y cortita.  







La Navidad de Nicolás. Agnès Laroche y Stéphanie Augusseau (Ed. Tramuntana)
Nicolás quiere permanecer despierto en Nochebuena para ver a Papá Noël y hace lo imposible para conseguirlo. La historia es simple y la ilustraciones, mezclando partes de carboncillo con otras coloreadas es muy suave y dulce.






La mejor Navidad. Chih-Yuan Chen (Ed. Thule)
Con este libro, tengo mis más y mis menos. Es un cuento sobre la importancia de valorar la Navidad, como lo que es, un tiempo para compartir y disfrutar de la familia. Ahora bien, creo que para los niños pequeños puede generar cierto grado de desconcierto, porque es el osito el que deja regalos a sus hermanos... Lo compré el año pasado en Amazon. Me gustó el estilo del ilustrador. Me parece importante el mensaje que transmite. Peeeeeero... lo dejé sutilmente apartadito en un rincón de nuestra biblioteca.




Snow Bunny's Christmas Wish. Rebecca Harry (Ed. Nosy Crow)
Con mi hijo, todo cuento que tenga conejos y ardillas, son éxito asegurado. En este caso, el conejo, para cumplir su deseo de Navidad, se dispone a buscar a Papá Noel. Por el camino se va encontrando con distintos animalitos a los que ayuda de forma desinteresada, hasta llegar a su destino. Es un cuento dulce y una historia corta.



Amelie and Nanette, Snowflakes and Fairy Wishes. Sphie Tilley (Ed. Bloomsbury)
Amelie and Nanette son las mejores amigas, así que en Navidad les gusta hacer todas las cosas típicas navideñas juntas. Pero con tanto muñeco de nieve, una de ellas se pone malita justo cuando tienen la función de Navidad en el cole. Qué pasará? No es tanto un cuento como una enumeración de actividades que suelen hacerse en estas fechas. A mi hijo los dibujos le parecen lindos, pero la trama le aburre un poco.




L'anniversaire du père Noël. Nathalie Somers y Lydie Baron(Ed. Les 400 Coups)
El ratoncito encuentra a su vecino triste y quiere ayudarlo. Historia navideña y corta con otra perspectiva. Las ilustraciones son encantadoras.





Le Noël de Baltazar. Caroline Fontaine-Riquier, Marie-Hélène Place, Emma Kelly (Ed. Hatier Jeunesse)
Recomendado en los entornos de pedagogía Montessori, "Le Noël de Balthazar" cuenta lo que ocurre en Nochebuena, cuando Balthazar y su amigo Pepin quieren regalarse mutuamente un juguete. Ilustraciones con aire vintage.






miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cuentos de navidad para chiquitines (Christmas storybooks / Livres de contes de Noël)

Como todos los lectores asiduos de este blog saben, en casa somos ávidos lectores de cuentos. En nuestra biblioteca tenemos tres grandes bloques diferenciados: cuentos de las estaciones, cuentos de Navidad y... el resto.

Desde que Jorge nació he ido atesorando año tras año cuentos de Navidad. Supongo que la raíz está en que a mi me encantan. Cada año procuro sumarle unos cuantos títulos en español, inglés y francés, así que a estas alturas tenemos una linda colección.

Desde hace años que intento en diciembre ir colgando los títulos que vamos añadiendo, pero siempre por una cosa u otra, me he quedado en el intento. Este año, el propósito es firme, así que los próximos post intentaré colgarlos por grupos. Se me ocurre que por grupos de edad podría ser interesante, aunque teniendo en cuenta que no hablamos de grupos cerrados, depende del niño y de lo acostumbrado que esté a prestar atención a los cuentos. En nuestro caso, la mayoría de estos cuentos se los leo a Jorge desde que era un renacuajo y aún hoy, con ocho años, le siguen gustando todos...


Calendario de Adviento (Ed. susaeta)
Está conformado por 24 mini cuentos, para ser leídos por el orden que otorgan los 24 primeros días de diciembre. Todos los cuentos tratan de las andanzas de un grupo de ratoncitos que preparan la Navidad. En casa, los cuentitos suelen acabar colgando del árbol...









Diez angelitos. Else Wenz-Viëtor (Ed. Kókinos)
Lindo, lindo. Estilo retro, con rima que induce a seguir el ritmo.




Mon beau sapin. Mylène Rigaudie (Ed. Casterman)
En francés. Las ilustraciones de este cuento son una delicia. Está basado en el villancico francés que da título al libro. Es de hojas de cartón grueso con brillo, fácilmente manejables por los más pequeños.






Una Navidad ajetreada (ed. Susaeta)
Este libro no es ninguna maravilla, ni en texto, ni en ilustraciones, pero la gracia la tiene en los hologramas, que hacen variar el dibujo dependiendo de la orientación de la hoja. A Jorge le fascinaba mover la hoja y ver cómo iba cambiando la composición del dibujo.





Hasta aquí, la primera remesa...



lunes, 3 de abril de 2017

Jorge aprende a nadar.

Vivimos en una isla. Eso a nadie se le escapa. Jorge desde pequeñito se acostumbró a estar en la playa. Y como a todos los bebés le encantaba la hora del baño. Eso sí... que no le mojaran la cara... Como eso pasara, entraba en modo pánico. 

Si estábamos en la playa y se le mojaba la cara tenía que salir del agua a secarse los ojos. De forma que disfrutaba mucho de la playa, pero sobre todo en la orilla; aunque estuviera conmigo era incapaz de relajarse y pasarlo bien dentro del agua. Cuando tu casa está a cinco minutos caminando de la playa... esto, es una verdadera faena...

Visto lo visto y sabiendo que si él tiene miedo a mi se me acumulan trocitos de ese miedo y no soy capaz de transmitirle completa y absoluta seguridad (por mucho que me empeñe), el año pasado le sugerí que fuera a un cursillo de natación de un mes, dos veces por semana. Aceptó la idea con ilusión. compramos todo el equipo: bañador, gafas, gorro, zapatillas de goma y albornoz. Llegó el día X con expectación. Y, al terminar la clase, me dijo que no quería volver. Cogió un catarro tremendo y se escaqueó de la segunda clase. Opuso resistencia activa a la tercera, y me dijo que todo era culpa de las gafas, porque se le colaba el agua. Le compré unas súper gafas que hacían un vacío perfecto. Fue a la tercera clase. Al acabar, entre llantos e hipos me dijo que por favor no lo obligara a volver, que le daba mucho miedo. El monitor me dijo que no me preocupara, que eso con un par de clases más se le pasaría, que cometería un error si lo quitaba. 

No volvimos. Evidentemente. No era su momento.


En una estantería de nuestra librería habitual me encontré este cuento. "Ana aprende a nadar". Lo leímos juntitos en el sofá de casa; me decía que eso era lo que le pasaba a él, que tenía mucho miedo cuando le decían que se pusiera de espaldas, porque no confiaba en el monitor. Se sintió muy identificado con la niña protagonista, y decía todo el tiempo, "mira mami, como me pasa a mi!" . Miedos identificados y verbalizados. El cuento le encantó. Pero no conseguí nada más. 


  
Durante el verano seguimos yendo a la playa. De las clases de natación sacó en claro que con el churro que utilizan en las piscinas se movía muy bien a caballito y se hizo un experto en su uso. No más.

A mediados de marzo me llamaron de la piscina del pueblo. No me lo esperaba porque nos dieron turno para... dos años después de haberlo pedido!! Le dije al chico que tenía que preguntarle primero a mi hijo, ya que la respuesta podía ser un rotundo no. Para mi sorpresa... me dijo que no estaba seguro, pero que lo intentaría. Llegó ilusionado. Durante la clase lo vi reír varias veces. Cuando lo recogí me dijo que le había gustado. Pero un rato después de salir, ya le entraron las dudas. Que tenía miedo, que se le mojó la cara, que si le decían que se tirara no iba a poder.... Por la noche lo hablamos, me transmitió sus miedos acurrucadito entre mis brazos y le dije que si no quería volver no lo haríamos, pero que ese día se lo había pasado bien y que era muy valiente por haberlo intentado.

Quiso volver. Y le gustó mucho. Y el tercer día le gustó más aún. Ha ido a seis clases y ya dice lleno de orgullo que sabe nadar, se tira desde la orilla de la piscina y... mete la cabeza bajo el agua!!!
Es maravilloso verlo disfrutar, pero sobre todo me llena de tranquilidad el haber tenido la paciencia de saber esperar el momento adecuado.

La moraleja del cuento, es que a todos los niños no les llega el momento de aprender a nadar al mismo tiempo. Seguro que si se le hubiera obligado en el verano pasado habría aprendido, pero... con qué coste? merecen la pena las lágrimas?? Muchas veces solo hace falta escuchar sus necesidades y no solo las nuestras....

domingo, 19 de julio de 2015

El secreto de las tortugas.


No hace demasiado tiempo, cuando descubrí a Maldita Nerea (yo, como Colón, que descubrió América mucho después de que fuera descubierta por los nativos), no me la sacaba de los oídos. Me gusta El secreto de las tortugas. El video es una adaptación de la fábula de la liebre y la tortuga, donde reivindican que las cosas se hagan despacito. Sin prisas. De esta forma, seguroseguro que saldrán bien.


Así que no es casualidad que MiMasMejorAmigo me llame tortuguita. Siempre me reprocha que tomo las decisiones de forma demasiado lenta. Que las cosas que hay que hacer, mejor hacerlas cuanto antes. Que por mucho que quiera cubrir todos los frentes, siempre va a haber alguno que se quede descubierto. Que me arriesgue. Que hasta las tortuguitas se tiran a la piscina. Puede ser. No hay nada que te libre de cometer errores, pero lo cierto es que hay más probabilidades de no conseguir los objetivos si no valoramos las consecuencias de cada alternativa (que no es otra cosa que el pensamiento consecuencial, uno de los cinco pensamientos que proponían Spivach y Shure, fundamentos de las relaciones interpersonales)

Me vino a la cabeza ayer que a mi mamá un gran amigo suyo le decía My slow but sure. Asi que debe ser que de casta le viene al galgo. Voy despacito. Soy reflexiva y rumiante. Puede que hasta la exasperación. Pero siempre alcanzo la meta. Aunque me cueste. No soy de los que dejan los caminitos a la mitad. Y no acostumbro a dar marcha atrás. No consulto a los astros ni al horóscopo chino. En este caso, durante un período de tiempo bastante largo me he dedicado a mirarme pa'dentro y a intentar escuchar y entender lo que decían mi piel y mi barriga.

Paso 1: valorar, meditar, reflexionar (el tiempo que sea menester)
Paso 2: tomar la decisión
Paso 3. actuar en consecuencia

De modo que estamos en el paso 3. Trabajando los cambios necesarios para acomodarnos en la decisión tomada. Ajustes. En todos los sentidos. Temporales. Espaciales. Emocionales.

Jorge tiene un cuento sobre una tortuga. Nos encanta. "La tortuga que quería dormir". Deliciosamente ilustrado por Alessandra Cimatoribus. La tortuga tenía tanto sueño que pensaba que iba a dormir todo el invierno, pero una visita tras otra, a quienes atendía siempre amablemente y con una sonrisa, le impedían llevar a cabo su objetivo, hasta que vino el león y se quedó a custodiar su puerta espantando visitas y problemas. De modo que la tortuga por fin pudo descansar. Y parece que sí. Que el secreto para dormir más de tres horas por noche no es tanto que tú tengas sueño como que los pensamientos grises dejen de tocarte en la puerta continuamente. Ni que decir tiene, que el hecho de que tengas un león en la puerta... ayuda sobremanera, para qué vamos a negarlo...


Un día, Jorge me regaló un dibujo. Una mariposa. Una tortuga. Un castillo. El no lo sabía... sin duda, era perfecto para nosotros...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Día de las mamás... contadoras de cuentos.

Hemos pasado el día de las mamás. A este lado del mundo y por el otro parece que también. Felicidades a todas. Y una vez que la borrachera de regalos de los centros comerciales ha pasado (que hay que ver, mucha crisis, mucha crisis, pero al final, parece que si ese día no se compra un regalo se es peor hij@ o no se siente una mamá), he pensado en hacernos un pequeño homenaje. Así, sin más, una semana y pico después. Y nada mejor que mediante un recopilatorio de libros de cuentos que han acabado en nuestra biblioteca y que, de una u otra manera están dedicados a la maternidad.

"Un mundo de mamás" de Carla Nazareth, es un libro delicioso. Su estructura recuerda mucho a "Princesas" de Rebecca Dautremer, con una descripción de cada tipo de mamás (¿qué tipo de mmá eres?) y guías genéricas que las abarcan a todas. Me encantó desde que lo vi en la página de la ilustradora y supongo que a más gente también, ya que un tiempillo después en la misma editorial, Comanegra, editaron "Un mundo de abuelos" y, recientemente, "Un mundo de mamás fantásticas", pero siento decir que, a pesar de que en su momento le regalamos a mi mamá el de los abuelos (y le encantó, claro está), ya no están a la misma altura, suenan monótonos y me recuerdan a las sagas de pelis, donde realmente, la buena, es la primera....
 

La primera vez que vi "Tarde de invierno" fue en la biblioteca de mi pueblo, en La Palma. Gratamente sorprendida que me quedé: simple y lindo. La cortita historia de un niño que espera a que llegue su mamá, durante una tarde de invierno. 


"Siempre pienso en ti" no destaca por sus ilustraciones, pero es taaaaaaaaaan tierno... Cuenta cómo pasan el día una mamá y su hijito, desde que se separan por la mañana hasta que se vuelven a encontrar cuando va a recogerlo después del colegio. Es perfecto para los peques a los que le cuesta un poquito la separación, ya que les recuerda que, aunque no estén juntos, la mamá siempre va a estar cerquita porque estará recordándolo.


"Pedro y la luna" cuenta la historia de un peque que quiere regalarle la luna a su mamá y de cómo se las ingenia para conseguirla. Celia Chauffrey, que es una de nuestras ilustradoras de cabecera, me encanta en este trabajo. Derrocha imaginación. Altamente recomendable. Editado en español, inglés, francés y alemán.
 

"Los sueños de la jirafa", no lo conocía. Nos encontramos la semana pasada en la librería. Así, de sopetón. Aprovechamos para regalárselo a una amiguita que cumplía años. Es muy dulce. Cuenta la historia de como una mamá jirafa disfruta explicándole el mundo a su hijita, ya que sabe que cuando algún día lo vea por sí misma, dejará de necesitarla. Preparándonos para la emancipación. Uf!


"Mi primer viaje" es perfecto para explicar a los pequeñitos en forma de metáfora, cómo se vivía en la barriguita de mamá y cómo el tum-tum del corazón, acompaña y tranquiliza desde que estaba allí. Fue un regalo de SS.MM. los Reyes Magos de Oriente, sabios donde los haya. Que bien conocen estos señores mis gustos...


"J'aime ma maman". Es agradable. Quizás yo diría que demasiado dulzón. Las ilustraciones son con mucho color y llenas de detalles. Peeeeeero.... personalmente no me gusta nada el formato que tiene. Las hojas son con un acabado en brillo que no favorece y cansa a la vista.


"Hibiscus" quería ser mamá. Todo las hembras de su alrededor ya eran mamás. Le dieron múltiples consejos para conseguirlo, pero no encontraba la manera. Se sentía diferente, sin saber bien la razón.Y cada vez más y más triste. Es maravilloso. Una oda a la diferencia.


"Bebé bigotes", porque las ganas de ser papás no se pierden con la edad... pero sí las capacidades para tener bebés!!!  Esta pareja de abuelitos creen que teniendo un bebé van a ser más felices, así que deciden fabricarlo. Lo hacen de tela, de madera, de masa de pan... pero a todos ellos les falta algo, así que la abuela, antes de que el abuelo acabe por cansarse de la idea, termina por coger a un gato y vestirlo de bebé... Genial Alessandra Cimatoribus. Me gustan todos y cada uno de sus libros.


"Un regalo del cielo". Especial donde los haya. Sobre como la mamá oveja perdió su corderito justo cuando la mamá humana perdió su bebé y cómo cada una cuidó de la cría de la otra. Para todas las mamás que son capaces de adoptar un cachorrito de otra mamá y de llenarlo de amor. Sublimes las ilustraciones de Elena Odriozola. 


Nota: fíjese el lector, que tanto las mamás canguros de Chauffrey, como la abuelita de Cimatoribus o las mamás ovejas de Odriozola... tejen!!! conclusión: debe ser un don que está latente y se agudiza con la maternidad...