domingo, 2 de marzo de 2014

Mar de lágrimas

Esta semana tuvimos una tutoría con la maestra de Jorge. No estoy hablando de un espacio donde te digan que tu hijo pinta por dentro de las líneas marcadas en los dibujos o se sabe los números del uno al cien y es capaz de decirlos de carrerilla. No. Se trata de un tiempo para que papás y maestra intercambien información relevante para ambas partes sobre el día a día el niño. Cómo se relaciona. Sus juegos. Si se siente a gusto en el entorno en el que se mueve. Grados de confianza en sí mismo o en los demás. Sus centros de atención. Comportamiento en casa, en el cole, en el entorno cercano. Sueño. Alimentación. Las formas que tiene que de respuesta ante las situaciones de alegría, pena, estres,... Casi dos horas de rica conversación, de la cual ambas partes quedamos más que satisfechas.
De todo ello me quedo con dos cosas importantes. Una es la evolución brutal que ha tenido el dibujo de Jorge en los últimos dos meses. Pasando del garabateo a composiciones de casitas con figuras humanas (incluso con brazos!!!!), árboles, flores, sol,.... completitos completitos. Y tan interesantes como para coger El test de la Familia y echarse un rato sacando conclusiones. Pero lo que me dejó realmente impactada es que la maestra comentó que a Jorge le costaba sacar pa'fuera los enfados. Los demás niños se tiran por el suelo, pelean, discuten, lloran, pegan,... Y Jorge, cuando se cabrea de verdad, aprieta puños y dientes, pero no sabe exteriorizar. De modo que se tensa. Y probablemente ese día, cuando yo llegue, al llegar al coche se enfadará y llorará porque... tengo galletas de fresa y no de chocolate. Es lo que tiene la confianza.
Y es entonces cuando Adi cae en la cuenta... Ostras! pero si es igualito a mi!!! Peroperopero... por Tutatis!!!! Por qué diablos este niño ha ido a reproducir uno de mis peores defectos???
Hola. Me llamo Adi. Y soy altamente cerebral. TODAS mis decisiones las pienso. Las repienso. Valoro ventajas e incovenientes. Pienso hasta en cómo me voy a sentir si hago ésto o aquéllo. Y en las consecuencias a corto, medio y largo plazo. En cómo se van a sentir los demás (hasta el portero del edifico, si hace falta). Pero con el ligero matiz de que durante todo ese proceso me olvido de lo que YO siento. Y claro... así  me va. Con insomnio, pérdida de peso, contracturas musculares, humor variable,... Peeeeeeero siempre con buena cara. Lo más difícil del mundo mundial es verme a mi cabreada. Recuerdo todas y cada una de las Broncas que he tenido en mi vida y las puedo contar con los dedos de una mano y añadir que de esas, ninguna ha sido con una pareja sentimental.
Esta semana en varias ocasiones me han dicho que a veces es necesario dar un golpe en la mesa o pegar un grito. Exteriorizar el enfado. La importancia de ser más corazón y barriga, y menos cabeza.
Tengo que aprender a escuchar más lo que dice mi piel. A relajarme. A llorar con testigos. A gritar de enfado. Por mi. Por Jorge. Porque si yo no lo hago, él no aprenderá cómo hacerlo. El infravalorado poder del aprendizaje vicario.

De modo que, en medio de esta desazón, he intentado dejarme llevar y explicar una vez más, la causa de que me de golpes contra las paredes como una pelota vasca. Y me he encontrado con un movimiento sísmico que ha hecho amago de cubrir de piedras el caminito avanzado en el último año. Y se me ha tambaleado la seguridad que tenía. Y mi cabeza se ha llenado de pena y culpa.
Así que esta semana ha sido la de las lágrimas. Agua de la que provenimos y que purifica, que dicen siempre trae cosas nuevas. Lágrimas de rabia, pena y tristeza. Pero si algo han tenido de bueno, además del desahogo, es que han sido lágrimas compartidas. A algunos les ha pillado por sorpresa. Otros las esperaban. Y otros han tenido la suficiente delicadeza, o el valor, como para, a pesar de lo incómodo que pueda ser, cogerme la mano mientras me regalaban un espacio para contar y llorar. Y a lo largo de ese día, en mi mesa de trabajo, fueron surgiendo, como por arte de birlibirloque, señales de arropamiento. Un girasol. Unos caramelos. Una pequeña hada protectora. Un post it con una sonrisa. Una carta recordando la importancia de ser libres para expresar sentimientos.


Creo que ellos no lo saben. Pero el apoyo que me muestran los días en que no soy la alegría de la huerta, ni  llego cantando al trabajo o regalando sonrisas, es impagable.
Acompañar en el camino de la vida no es más que eso. Compartir los días azules es fácil. Malo es estar cuando el otro sufre. Y cogerle de la mano. Y ofrecer abrazos sin condición. Simplemente porque se sabe que lo realmente jodido es... sufrir en soledad.


"Puedes olvidar
Con quien has reído
Pero nunca olvidaras con quien has llorado"
Luis Pastor, Mar de lágrimas

6 comentarios:

Luisilla dijo...

Llorar es bueno y sano, y enfadarse también. Quedárselo dentro... ni hablar.
Besotes!

Luisilla dijo...

Pues ya sabes, si vienes por BCN aquí estoy, amigas virtuales o no, son amigas. La kedada fue la primera para mi desde hace también no sé cuanto tiempo y es genial, repetiremos.
No dudes de que si me acerco por tu tierra te daré la lata!!! :D

glaramknits dijo...

Desde aqui te mandamos también un abrazo y una florecilla, también. Cuenta con un hombro más para exterorizar/ exhortizar tus penas y preocupaciones.
Ánimo guapa!

PilarLupi dijo...

No te lo creerás pero ha sido después de leer esta entrada esta mañana, justo después, me he puesto con mi post sobre la lluvia. Ha sido como una cadena de emociones sentir las tuyas, tus ganas de llorar, mostrar sentimientos, mirar hacia la ventana y ver las gotas en el cristal y evocarme el significado de la lluvia en mi vida.
Qué curioso. Gracias por compartir esos momentos.

violetazul dijo...

(estiro la mano, y la estiro mucho, sin demasiado esfuerzo llego a tu hombro y te aprieto con delicadeza)
Aquí estoy amiga! yatusabeh!!
:)

Ganxetades dijo...

Un abrazo enorme, no te angusties pensando que Jorge es así porque lo aprende de ti, quizás su carácter también es ese...
Te entiendo, yo también tengo que ayudar a mis dos peques y a mi misma a no tragarse todas las emociones y exteriorizar de forma correcta y no solo en la intimidad, para sin culpabilizarnos les acompañaremos y aprenderemos juntos!