martes, 24 de julio de 2007

Toma de contacto

Mi infancia se desarrolló entre agujas, hilos, tijeras, telas, lanas,... Mi madre era costurera y parecía de lo más normal que yo aprendiera a usar, aunque fuera de la forma más rudimentaria, todos esos artilugios. De este modo, al preguntarle a mamá si recuerda a que edad comencé a tejer, no es de extrañar que no sepa responderme. Dice que lo primero que hice "decentemente" fueron unos patucos para dormir calentita por las noches, con unos nueve años, pero que antes de eso ya hacía cositas para las muñecas. De ahí en adelante mis agujas pasaron épocas más fructíferas y otras que ni me acordaba de ellas. Mi madre se compró una tricotosa (que ha ocupado un lugar privilegiado en su cuarto de costura desde entonces); pero a mi, lo de utilizar un aparatejo para tejer, me da la impresión de que le quita parte de la magia. Hoy en día, con los precios tan bajos que hay en el mercado, no merece a pena tejer si no es por el puro placer de hacer algo con las propias manos; de ahí que la artesanía esté despuntando, aunque sea tímidamente y que haya futuras mamás que no les importe pagar 100 euros por un jerseycito, con la coletilla de "pero es que está hecho a mano..."
Por otro lado, en la actualidad se está vendiendo el punto de cruz, el crochet, el punto a dos agujas,... como actividades liberadoras del estress para gente muy agobiada con su trabajo. Hay que ver como se da la vuelta a las tornas cuando conviene: de ser una actividad para "amas de casa aburridas" ha pasado a ser un "recurso de relax para mujeres -y hombres- que trabajan en puestos de responsabilidad"
Sea por una causa o por la otra, es lo mismo, será bienvenida, porque la cuestión es que a los que nos gusta este campo, cada vez más encontramos en los kioskos revistas de punto, surgen iniciativas de mercerías "diferentes" (en las que además de vender medio metro de cinta dan clases de lo que se demande) o se hacen kedadas en cafeterías para tejer y reivindicar así un espacio público vedado hasta ahora.
Así pues, habrá que aprovechar el momento de bonanza del sector, que no sabemos los tiempos que se avecinan...

3 comentarios:

Lolita Blahnik dijo...

Hola!! te escribo para animarte a que pruebes la receta de mermelada de ciruela. Quedo rica, con un puntito acido bueno, al menos para mi. Lo unico que varie fue que le añadi un pobre melocoton pasadisimo que encontre solito en la nevera ( por aquello de aprovecharlo todo) y una ramita de canela. Ah! y no la pase por el pasapure si no que le pase la batidora, asi que las cascaras de la fruta no fueros eliminadas.
hasta pronto!

El Zángano dijo...

Leyendo tus líneas me dan ganas de coger las agujas a mí también.

Rosa Marrero dijo...

bueno, espero que te mejores. no creas que los médicos están tan light contigo. cuídate bien todo lo q tenga q ver con el cuello. puede dar problemas a la larga.
gracias por tu comentario. te diré q del 13 de septiembre al 29 una compañera y yo expondremos en el CICCA, alameda de Colón. La exposicón se llamará La Mujer de mi Vida y habrá algunas cosas de aguja e hilo... por supuesto no puedes valorarlos por la técnica sino por el contenido. Quedan invitadas tus compañeras de aguja, las de tus links. ¿Quedan habitualmente para tejer? (eso me ha dado un pelito de envidia...)
un abrazo