lunes, 30 de julio de 2007

Fuego

Creo que me voy a fundir. Me he tenido que poner hielo en la cabeza y estoy en la tarea de hacer una "típica, típica granizada de limón valenciana" (siguiendo escrupulosamente la receta que me han dado.... bueno, quizás le he modificado un fisquito las cantidades de azúcar... pero un fisquito nada más...)
Hoy en Agaete hemos superado los 48º C. Sí, ya sé que eso es normal en algunos puntos de la Península y que en El Sáhara son habituales los 60º C, pero para mí eso supone algo así como irme derritiendo minuto a minuto. Me duele la cabeza, me pesan los párpados y me molesta la piel. Y encima he tenido que salir de mi gruta para ir a la rehabilitación. Fue al poner el pie por fuera de la puerta cuando me di cuenta de la gravedad de la situación, porque ayer hizo calor y mucho, pero hoy había más. La montura de las gafas me quemaba sobre la piel y casi no podía tener los párpados abiertos porque se me resecaban los ojos. Lo curioso del caso es que en la corta distancia que separa Agaete de Gáldar, debe de haber una diferencia de más de cinco grados y más de diez con respecto a Las Palmas. Me he sentido como una mala madre al tener que dejar a mi perrita dentro de ese horno; le di un baño de agua fresquita y le dejé un barreño hasta los topes, pero la pobre no quería poner una pata fuera.
Dentro de este contexto, no es de extrañar la proliferación de los incendios de estos días, aunque los inicios sean por parte de desalmados que no valoran un ápice el valor de los árboles. Cuando en la televisión dicen "se está quemando el pulmón de Gran Canaria" no es algo que deba tomarse a la ligera, porque aquí los árboles no abundan. Las imágenes de hoy son deprimentes. Esas familias que ven sus casas quemadas o que las tienen que desalojar prácticamente con lo puesto. El esfuerzo de años ardiendo. Y todo porque un individuo quería que le renovaran su contrato en septiembre. Pienso en Piedras Blancas y echo a temblar...

2 comentarios:

Unknown dijo...

Desde aquí, desde Andorra sufro contigo y con todos los que vivís de cerca ese caos. Se tardarán años en restablecer la normalidad en la zona, y todo ese horror parece importarle bien poco a la mayoría de las personas.

Anónimo dijo...

Lo hemos pasado verdaderamente mal. Menos mal que ya el fuego fue extinguido, que las temperaturas se han suavizado y que de nuevo podemos respirar aliviados. Un abrazo lindaaaaa!!!