domingo, 19 de febrero de 2012

Sobre como la maternidad nos hace cambiar de perspectiva...

Recuerdo que cuando estaba embarazada me sentía muy agobiada porque la habitación que está al lado de la nuestra no estaba preparada para la llegada de Jorge. Era el cuarto de los invitados / de música / estudio, y estaba lleno de cables por todos lados (algo absolutamente incompatible con un bebé). Además, en mi mente bullían las ideas de las revistas de decoración con casas maravillosas en las que las habitaciones de los niños estaban pensadas hasta al más mínimo detalle.
La madre de Less me dijo un día que no me preocupara, que a fin de cuentas aún faltaba mucho para que Jorge se fuera a dormir a esa habitación. Yo le contesté que desde que tuviera seis meses ya podía dormir solito. "Mi niño del alma!!! Pero cómo va a dormir sólo desde los seis meses??? Todos mis hijos durmieron conmigo hasta los tres años..." Ello me enervó poderosamente, ¿cómo es que osaba a interferir desde antes del nacimiento de MiHijo en cuestiones básicas de crianza en las que solo su padre y yo teníamos que opinar?
Yo me sabía todas las teorías sobre el sueño del niño. Conocía a Estivill desde hacía mucho tiempo, al igual que a Jové y a Carlos González (aunque he de reconocer que con éste último me enfadaba bastante porque su forma de ver la educación chocaba en muchos espectos con la mía), y a otros muchos, de forma que creía que tenía una opinión bastante afianzada sobre este tema.
Y nació Jorge. Y cuando volvimos del hospital empezó su andadura en este mundo durmiendo en un moisés al ladito de la cama de mamá. Nunca hubo problemas del tipo "lo dejo en la cuna y salta como un resorte" De noche, cuando quería teta, lo pasaba a la cama, la mayoría de las veces me quedaba dormida, pero la idea era que volviera de nuevo a su cunita. Estuvimos con este baile hasta los ocho meses, cuando ya casi teníamos que hacer unos agujeritos en la minicuna para sacar sus pies. Y compramos una cuna grande.
Yo estaba empeñadísima en que quería una cuna roja. Ni modo. Conste que la busqué. No encontré nada que me gustara. Así que mi cuna roja acabó siendo cremita, con unos animalitos (de pegar) la mar de graciosos en cabecero y pies.

Cuna (2 años, 2 meses y 28 días)

Y llegó el momento en que Jorge tuvo que pasar a la cunademayores. Al principio lo poníamos allí a jugar, para entrar en contacto y que se fueran conociendo mutuamente. Pero dio la casualidad (o no) que se puso malito justo en el momento del cambio y por aquello de que en la cama iba a estar más controlada su fiebre, pues allí se quedó. Y cuando se le quitó la fiebre... es que hacía tanto frío por las noches... Vamos que uno cuando quiere buscar excusas las encuentra donde quiera.
Hoy pienso que es algo natural: los cachorros deben estar con sus mamás, pegaditos, oliéndose, tocándose. La teta está a su alcance, de modo que cuando tiene hambre o sed, simplemente la busca y la coge. Sin dramas. Durmiendo todos a pata suelta. Es sobre todo por la noche cuando más mamífera me siento. Llego a la cama, me acuesto, lo acerco con el brazo, le huelo el pelo, le doy unos achuchones y a dormir. Si me despierto a media noche, le cogo una patita, o le acaricio los deditos de la mano. Y por la mañana... que puede haber mejor que abrir los ojos y tener al lado una carilla somnolienta iluminada por una sonrisa?? Placer de dioses...
Hasta cuando?? Pues ni idea. Supongo que hasta que él quiera.
Y no le estaremos haciendo daño restándole independencia?? Es la seguridad en el mundo cercano la que da independencia futura y seguridad en sí mismo, pero cuando llegue el momento y si se deja espacio, será él quien lo determine.
Y no le creará algún complejo freudiano?? No lo creo en absoluto. Él no ocupa el sitio de su papá, ni está "en medio" de su papá y su mamá (es decir, entorpeciendo), es parte de una familia de tres miembros que comparte sus espacios de vida. Hay equilibrio.
La cuna, por cierto, sigue allí. Jorge la identifica como LaCamaDeJorge, para echarse unas risas, pero para dormir busca otro hueco. Eso sí, ejerce una función importante como barrera de contención anticaídas y espacio para ubicar cojines o ropa limpia que espera ser doblada...

Cuna2

9 comentarios:

Aran dijo...

Como te entiendo... yo era de las de "los nenes en la minicuna y luego a su habitación"... en fin, Alejandro tiene 15 meses y hemos colechado hasta hace tres semanas, que entramos a su habitación a bajar la persiana y al ver la cuna dijo "mamá a momi" y yo le eché en la cuna y ahí se quedó. Estuvimos unos días preguntándole cuando le acostábamos, pero él se queda convencido y duerme bien.
Y yo... le echo tanto de menos... el calor de su cuerpecito, notar de repente su mano en mi cara, tocarle la barriga, su olor...
¡¡¡¡¡¡¡ DISFRUTA !!!!!!!
Un besazo,
Aran.

Maie dijo...

jeje...mi gordito durmió con nosotros hasta los 4 meses...y cuando él mismo prefirió su camita nos dejó al padre y a mi con un hueco en el alma que no hemos logrado aún llenar porque el nene no quiera nada con nosotros a la hora de dormir, ama su cuna y le es absolutamente imposible disfrutar de momentitos de "mamífero" con nosotros. El tiene demasiadas cosas que hacer y explorar como para disfrutar de nuestros amapuches... menos mal que la Lunita, a la que le negamos ese placér de chiquita por los mismos cuentos de que había que enseñarlos a dormir solos y blabla, si que es una fanática de venir a amapucharse con papi y mami y si fuera por ella dormiría siempre con nosotros.

SIONA dijo...

Ya le llegará su momento, mientras tanto disfruta el tuyo!!!!
Un super hiper mega achuchón familia!
SIONA

Vane dijo...

Cómo me recuerda a nuestra historia con la peque :-) Hemos dormido con ella desde los cinco meses hasta los dos años y pico, (la cuna permanecía también ahí de barrera anticaídas, jaja) y cuando ya nos echaba literalmente de la cama por todo lo que se mueve es cuando hemos tenido que comprarle una para ella sola. Eso sí, yo sigo durmiendo en la de al lado y cada mañana se pasa a la mía y estamos un par de horas abrazaditas durmiendo juntas. No hay nada mejor que eso!

besitos a Jorge!!!

Alex dijo...

Como siempre.... mi homóloga gestacional también lo está siendo en los procesos vitales más importantes de mi vida : )
Y has relatado a la perfección nuestra forma de dormir en familia... y por el momento que dure hasta que todos nos sintamos bien con ello.

violetazul dijo...

Emma duerme conmigo desde que salimos del hospital.. Y yo tampoco lo planee así. La cesárea y mi miopía, combinadas dieron como resultado que la metiera en la cama para poder amamantarla de noche... Así, el Moisés se quedo sin usarse prácticamente. La cuna, ni siquiera la he comprado.. Cuando ella quiera y así lo sienta se ira a su cama..
Y no, no hay nada mejor que amanecer juntitas!

e. lago (evaguein) dijo...

Te leo y parece q cuentas mi historia. Hasta en lo de la ropa xa guardar metida en la cuna. Jajaja ja

Maribel dijo...

Aquí estoy devolviendote la visita y aprovechando para conocer tu blog.
Me he sentido identificada en muchas cosas. Nosotros empezamos el colecho mas o menos a los ocho meses y porque muchas noches nos quedábamos dormidos en la cama mientras el peque tomaba el pecho, y al final pensé que era tontería tanto levantarse y acostarse varias veces cada noche para sacarle y meterle en la cuna.
Ya tiene casi tres años y medio y seguimos colechando, hasta que el se sienta preparado para pasar a su cama.
Saludos

Luisilla dijo...

Hola preciosa, cómo está este niño de guapo! Espero que estés con más ánimo, anda pásate por mi blog, que tienes un pequeño premio.
Besos!