domingo, 21 de diciembre de 2008

Casualidades vs. causalidades

- Situación 1: Adi intenta llegar hasta la Plaza del Obradoiro, pero por muchas vueltas vueltas que da siguiendo su mapa, no lo consigue. Le pregunta a una chica y ésta le comenta que está caminando justo en sentido contrario y se ofrece a acompañarla hasta allí. Por el camino conversan como si se conocieran de toda la vida. Al despedirse, ya en la plaza, se dan cuenta de que comparten nombre.

- Situación 2: Adi más perdida que un pez en el desierto en las callejuelas de Santiago, intentando encontrarle sentido a un mapa mal hecho, de repente se cruza con su compañero de asiento en el avión; quien la socorre y le presenta a un señor que resulta ser el dueño de Casa Felisa. El buen señor la invita a ir hasta el hostal para enseñarle su precioso patio de naranjos -en el mismo casco antiguo- que incluye bellezas como un acebo y un camelio de más de cien de años, y, mientras disfrutan del paseo, manda a un camarero a buscar un mapa mejor, donde le anota todos los indispensables en Santiago, además de invitarla a un café y a un chupito de orujo. El Señor pasa temporadas en Gran Canaria.




- Situación 3: Mrs. Knook accede a la petición de Adi de compartir con ella su cumpleaños, y lo celebran con una amena y grata cena en La Bodeguilla de San Roque. En el restaurante hay otra chica que también cumple años. Adi al salir la felicita y hablan unos minutos. Ambas presienten que será un buen año. Se miran a los ojos y se dicen mucho sin palabras. Teresa, la cumpleañera, había vivido en Fuerteventura.

- Situación 4: Todos los restaurantes parecen iguales. Todos menos uno: El Asesino. El pequeño restaurante, con su decoración peculiar y sus manteles a cuadros rojos y blancos, grita a los viandantes para que crucen la puerta. Adi, después de pasar en varias ocasiones y, aunque la carta no le dice nada, se decide a entrar. No se arrepiente. Es un lugar con alma. De sus paredes cuelgan los más variopintos objetos. Desde platos y jarras, hasta fotografías, dedicatorias de ilustres que han pasado por allí, cuadros, recortes de prensa,... Lo que más le llama la atención es un poster-anuncio de una exposición sobre la memoria gráfica compartida entre Galicia y Portugal, hecho a rotulador por un estudiante de la escuela de arquitectos, hace ya algunas décadas. No había nadie más en el lugar, así que el dueño se explaya con ella a contarle anécdotas de antaño. Del porqué de ese nombre, de las tradiciones perdidas, del tiempo. No le gusta el frío, por eso tiene un apartamento en la Avenida de Las Canteras en Las Palmas de Gran Canaria...


12 comentarios:

Mrs. Knook dijo...

Vaya, pero cuántas causalidades juntas!!! jejeje

violetazul dijo...

Y cómo era aquello?? Ah si! las casualidades no existen!!
Yo también presiento que este año que se acerca, va a ser un buen año!!
Nos vemos pronito!!
Besos

lamone dijo...

si lo mismo digo, que no existen casualidades....abrazo fuerte, que tengas felices navidades! hasta el año que viene...

Maie dijo...

Lo importante es que Adi como que lo pasó de lo más bien explorando Santiago de Compostela...
Te dejé un premio en mi blog...saludos

Mlle Miracle dijo...

mmmm, casualidades y predisposición siempre han sido buenas compañeras. Una paseando por una ciudad llena de verdín, disfrutando del frío y otros deseando estar de donde ella viene, recogiendo rayitos de sol.

Penélope Aventurera dijo...

Pero que noooo. Que no son casualidades. Es que, simplemente, paseabas con los ojos más abiertos de lo que acostumbras. Te lo diré yo, que me pasan unas cosas tremebundas cada diez minutos aprox. :D

besitos al tuno dijo...

Esto sí sería mucha
"casulalidad", pero es una historia preciosa. Te deseo MUY FELIZ NAVIDAD. Besos.

Pilar dijo...

No hay casualidades, pero a veces dudo de dicha afirmación. Si que es cierto que desprendes un aura muy especial, no me extraña que lo hayan notado hasta en Galicia :)

Anisor dijo...

Ains, pero que mágica es Compostela... Cuantas morriñas...

liamos la madeja dijo...

Ya se sabe, las casualidades son como las meigas: no existen, pero haberla haylas...

Mamá Carmen dijo...

¡Qué de coincidencias y qué agradables todas!

RosaMaría dijo...

Así suelen ser los viajes si uno está bien predispuesto, pero fueron muchas causalidades...
Precioso tu relato. Un abrazo